Año 2011

PREGÓN DE EXALTACIÓN

DE LA

SEMANA SANTA MINERA

                                      Día 25 de marzo de 2011

Palacio Arzobispal

Reales Alcázares

Giralda Catedral de Sevilla

Casa de la Provincia

Casa de la Provincia.

Salón donde se desarrolló el acto de presentación del cartel de la Semana Santa 2011.

  Imposible imaginar otro marco que supere al elegido por nuestras autoridades, para que la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de los Dolores, pudiera presentar con todo su esplendor, el cartel anunciador de la Semana Santa Minera 2011, obra de nuestro paisano Manuel Santos  

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El Hermano Mayor, detalló el esfuerzo y la colaboración que está recibiendo

Dª María José Cervantes Medina, Alcaldesa de Villanueva del Río y Minas.

D. Manuel Blasco Fernández, Pregonero S. Semana 2011.

D. Ricardo Carpintero Recuero, Hermano Mayor de la Cofradia.

Algunos de los asistentes desplazados desde La Mina.

Miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad con la Alcaldesa María
José Cervantes Medina y la Concejala Inmaculada Díaz.

Día 10 de abril de 2011

Eva María Vergara López presentadora de los actos, anuncia la intervención
de la Pregonera del año 2010 Dña. Ana María Ferre Córdoba.

  Reverendo Cura Párroco y Director Espiritual de esta Hermandad, dignísimas autoridades, Hermandades y Asociaciones, Hermanos y Amigos,

Buenas Tardes.

Hace un año me tocó pregonar y este año me toca presentar. Presentar a un Amigo.

Hijo de padres molineros, natural de Agudo (Ciudad Real) donde pasó su infancia hasta los 11 años, que se fueron a Madrid.

A los 14 años empezó a trabajar como aprendiz de sastrería. En 1973 por motivos laborales fue trasladado a nuestro pueblo "y hoy el suyo" a la fábrica de Confecciones Alaska.

Llegó a nuestro pueblo junto a su mujer Mª Carmen y sus dos hijas: Rosi y Mª Carmen.  Tras el cierre de Alaska montó su propio taller de costura hasta el año 2000 que le dio fin a su periodo laboral.

 

  Principalmente quiero destacar su principal virtud, el amor y respeto que le tiene a la amistad por encima de todo. He de confesar esta tarde, amigo Manolo, que no eres tú, sino yo quien tiene el orgullo de ocupar esta tribuna. Minero de corazón, hermano y colaborador de nuestra hermandad, nazareno en el silencio, recogimiento y sacrificio que esto le supone, nuestro amigo pregonero, aprendió a vivir la vida cofrade en nuestra Hermandad, a embelesarse con una ramita de azahar, a disfrutar de la liturgia de un cortejo o a seguir el rastro de una nubecilla de incienso.  

  PREGONERO, he servido de humilde presentador tuyo. Te toca a ti ahora maravillarnos con tu pregón. Tu pregón penetrará por los anchos muros de esta hermosa Parroquia y se quedará en el corazón de nuestras veneradas Imágenes. Si en el 2010 fue para mi un placer ser Pregonera, tengo hoy el orgullo de presentarles a todos ustedes a un cristiano convencido, y a un vital cofrade que ama a la Mina por lo cuatro costados.

Que nuestro Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de los Dolores, te guíe.

Dispónganse a disfrutar de las vivencias de un cofrade de verdad. Es para mi un honor presentar como PREGONERO 2011 a mi amigo

Don Manuel Blasco Fernández.

 

 

 

                     PREGÓN - 2011

 

Reverendo Sacerdote

Señora Alcaldesa y miembros de la Corporación Municipal

Hermano Mayor y Junta de Gobierno de  San Benito

Hermano Mayor  y Junta de Gobierno de la Hermandad de Santa Bárbara

Hermano Mayor  y Junta de Gobierno de la Hermandad de San Fernando

Hermano Mayor y miembros de gobierno de la hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Virgen Santísima de los Dolores.

Vecinos, y amigos: buenos días a todos.

Recién entrado el mes de Abril, susurra, ya perfumes de las flores primaverales, yemas que lloran nuestras cepas, brisas vitales, que como una gigantesca explosión, inundan nuestras plazas, nuestros patios y nuestros campos, de aires de la sierra norte que nos traen tenues caricias de olivar ceniciento y aromas de tomillo y romero.

Aquí me tienen, recién estrenado el mes de Abril, y ciertamente avergonzado porque están ahí: escuchándome, cuando yo no puedo contarles nada que ustedes no sepan.

Es más, sería yo el que tendría que bajarme de aquí y aprender de de sus experiencias.

Sois vosotros, que habéis vivido más que yo, los que deberíais  explicarme a mí que es la Semana Santa.

He de estar agradecido, sin embargo, a la Junta de Gobierno de esta  Hermandad de pasión, el haberme propuesto ser humilde pregonero de esta Semana Santa, a lo que al principio me opuse, pero luego no pude resistir. Ciertamente era una de mis grandes ilusiones en la vida. Por lo que doy las Gracias a ellos, hoy estoy cumpliendo uno de mis sueños.

Agradecer muy sinceramente a mi amigo Ricardo, Hermano Mayor de esta hermandad por su presentación y por que de él también he aprendido mucho de lo que significa la Semana Santa.

Y corresponderos también, por supuesto, a todos vosotros, que habéis tenido a bien venir a escucharme. Gracias a todos.

Yo no soy nadie, un simple emigrante en la vida de este pueblo. Tampoco tengo meritos profesionales, ni tan siquiera tengo un papel destacado en la Semana Santa de Villanueva del Río y Minas. El completar el nombre de este pueblo, es recomendación de otro de mis mejores amigos que siempre me dice: cuando te pregunten de donde eres, debes responder, que de la Mina, y si dudan,  les completas el nombre en su totalidad, es decir, de Villanueva del Río y Minas.

Quizás mi único bagaje es que soy un simple Nazareno, que desde hace veintitrés años, un buen día, una amiga me propuso de que diera mis primeros pasos en esta cofradía. Me colocaron una túnica negra, un antifaz, y me echaron a la calle, y desde las filas del lado del trono de mi Virgen de los Dolores, primero, y luego desde el costado de mi cristo de la buena muerte; he ido observando muchas cosas de vosotros, viendo como viven este maravilloso ritual las sencillas gentes de Villanueva del Río y Minas.

Eso es lo que yo he visto en vosotros, es lo que,  hablando desde el corazón, os voy a contar, visto y narrado por un anciano minero y su esposa,  y su conversación  comienza así:

¡A ver a que hora vienes, que tenemos que ir a la  función! dijo la esposa cuando el rudo minero, se calzaba las botas del campo sentado en el pico de la cama. ¡No te preocupes mujer, que solo voy a dar una vuelta y traer unos espárragos!, le dijo con su voz temblorosa, mientras le besaba la mejilla surcada de arrugas.

Amanecía el Domingo de Ramos, y el tosco minero, mientras se abrigaba para protegerse del relente, recordaba su pueblo cuando tenía sus calles toscamente empedradas y terrosas, cuando los hierbajos y la grama surgían por todos lados, y un reguerillo de aguas parduscas, acompañaban los  andares.

Ese día, como todos los años, este minero y su esposa, verían la procesión en la puerta de la Iglesia como era habitual en ellos. Los niños de la catequesis, risueños y traviesos, recorrían las calles desde sus distintos barrios hasta la iglesia  con ramos de olivo en las manos, abanicando el viento. Los mayores, con hojas amarillas de palma cimbreándose altaneras y doblándose como juncos, formaban filas ceremoniosas, trajeados con sus mejores galas. Todo el pueblo, jubiloso, aclamaba a Jesús como un Rey.

La Mina en su multitud, que había ido a la fiesta, al oír que el Cristo salía de la capilla del convento de las Hermanas de la Cruz fueron a su encuentro con ramos de olivo y palmas gritando; ¡Dios nos salve; bendito sea el Rey de Israel!  y Jesús  encontró un borriquillo y montó en él,  y paseaba triunfal por las calles de nuestro pueblo días antes de su muerte. 

Una gran  multitud  rodeaba a nuestro Padre, y con ramos de olivo y ramas de palma, lo acompañaban en su entrada, hasta la iglesia entre cantos y aclamaciones. 

Muchos lo reconocían con fe y esperanza ¡ hosanna ¡ ¡el rey de los pobres!

montado en un su burrillo y rodeado de niños ¿se puede ser mas humilde? 

El anciano minero detrás de su rudo aspecto de picador agrietado, se conmovía con los cánticos de los niños, y sus ojos se llenaban de lágrimas contenidas : seremos como las hojas de palma, que se doblan según les da el viento, y nos  dejamos llevar olvidando  pronto nuestros compromisos, pensó este anciano minero mientras pellizcaba la cara de un niño que desfilaba en la fila. 

El niño era hijo de un vecino conocido que tenía no más de nueve años, y ya hacía más de dos que era hermano de la Virgen de los Dolores. Cuando llegaba el Viernes Santo, bajaba corriendo por la calle  hasta llegar a la iglesia con su pequeña tunica puesta y su antifaz debajo del brazo. 

Su ilusión era llegar el primero y colocarse en la fila en la puerta del templo para ver la salida de sus santos. la gente abarrotaba la calle y entre el murmullo, salía en hombros de las más jóvenes costaleras, nuestro padre Jesús de la buena muerte. El niño en el dintel de la puerta veía al cristo como su amigo fiel y alguien muy cercano a él y salvador del mundo, y pensaba:  Dios es un niño como yo,  y su amigo Jesús  le confortaba cuando estaba triste o cuando tenia miedo y por eso todos los años se iba delante, junto al estandarte guía para ver su salida.

A continuación, escuchando la narración de este anciano minero, vino a mimente, otro recuerdo de mujer, de la cual me cobijaba en mi niñez, mi abuela la que me cuidaba y me enseñaba  a ser un buen cristiano a través de esta poesía que dice así:

 

En casa tengo un jardín
que la tierra la cambie
por tierras de otro país,
las carnes me esta temblando
de estas palabras que he dicho
para volverme cristiano
y servir a Jesucristo.


Jesucristo fue nacido
por la hija de Santa Ana
y dando el reloj las doce
a sus discípulos llama
de uno en uno los llama
de dos en dos los juntaba
y ya que están todos juntos
gloria de cenar les daba.
 

Al terminar de cenar
quita su mesa sagrada
y pregunta quien de vosotros
va a morir por mí mañana,
de no contestar San Pedro
nadie con testa nada
 

En aquel monte calvario
tres Marías le lloraban,
una la Magdalena
otra Marta y su hermana
otra la virgen María que era
la que mas pena le daba.
 

Y al bajarlo de la cruz
una le  limpian los pies,
otra, le limpia la cara
otra recoge la sangre
que Jesucristo derrama.
 

La pone en un cáliz dorado
y dice: quien beba de esta sangre
en la tierra será rey
y en el cielo coronado.

 

Esto que hasta ahora os he contado no ha salido de mi boca, era el profundo recuerdo de lo que yo había oído de aquella anciana y anciano minero una noche  cualquiera de Abril. 

A partir de este momento lo que os voy a contar, es lo que yo he sentido al lado de mi Hermandad y de mis hermanos nazarenos por las calles de mi pueblo. 

Si retrocedemos un poco, haciendo memoria he visto en el mandato de el Hermano Mayor, Don Manuel Sualis la reforma de los  pasos y convertirlos  de sus antiguas andas, en dos grandes  tronos y  amplias trabajaderas y sus  antiguos  porteadores,  en grandes costaleros  para orgullo de nuestro pueblo minero. ¡Gracias Manuel! 

A continuación, con la elección de el Hermano Mayor, Pedro Lozano, no hubo grandes reformas, pero sí tengo que reconocer, que en su mandato se dedicó a formar una Junta de gobierno joven, con fuerza y muchas ganas de trabajar, tanto es así, que  terminado su mandato,  uno de su junta es presentado  para ser su sucesor, por eso no me despido de él porque sigue dentro de esa directiva, colaborando tanto o más que cuando era hermano mayor. En su lugar, y como ya he señalado, es presentado mi buen amigo Ricardo Carpintero. Yo que puedo decir de él, solo una cosa, otro gran reformista en su mandato, se dedicó en cuerpo y alma, a trasformar el trono de nuestra señora con nuevo palio y bambalinas  completamente nuevos. 

En su estreno y para que todos lo mineros pudieran disfrutarlo, se necesitaba un gran capataz,  para presentarlo a nuestro pueblo. El nuevo Hermano mayor no tubo que pensar mucho,  él como capataz del Paso Cristo pensó en otro buen sucesor, colaborador y gran amigo, a pesar de no ser minero, Manuel Egea, más conocido por vandeja, traspasando la dirección del Paso a este nuevo capataz,  y él como hermano mayor  y creador de esta gran reforma, presentó a todos los mineros  en su estreno, a la señora Madre de Dios  en su salida el Viernes Santo  y continuó trabajando hasta el final de su mandato. 

Y siguiendo año tras año debajo de mi antifaz, viendo y oyendo  en el siguiente mandato a Antonio Jesús, no puedo más que decir, que ha sido el más joven y el más valiente  que yo no me podía ni imaginar,  y como trabajador  el primero, en su mandato, nos presentó una Casa Hermandad completamente reformada, con suelos tejados terminados  y todo colocado. Pero, a pesar de su fuerza y  voluntad no pudo sobre llevar el peso que se le vino encima, su corazón se partió  en pedazos cuando a su madre la diagnosticaron esa enfermedad que  ninguno  queremos nombrar, y que a pesar de su gran lucha por recuperarse  Dios quiso llevársela con el al cielo.  Antonio Jesús, yo se por mi mismo que todos  tus hermanos nazarenos y vecinos mineros rezamos por ella,  y también ella desde el cielo, cuidara de todos nosotros los mineros. Gracias por ello querido Antonio. 

A continuación, y este  año con su segundo mandato, nuestro hermano Ricardo,  nos está demostrando que sus ganas de seguir trabajando siguen latentes una vez recuperada sus fuerzas, y continúa con su lema de reformista, y vemos, como todos los mineros que hemos puesto nuestra confianza en él y su saber hacer, queremos que este año nos presente otra reforma de nuestros pasos, y que este Viernes Santo nos presente otra nueva obra, para que todos nos sintamos orgullosos de nuestra Semana Santa y de paso, sepamos agradecer todo ese esfuerzo realizado por nuestra Junta de Gobierno,   para que el año que viene  podamos colaborar con todo nuestro ímpetu una vez que esta crisis haya terminado. 

Y yo sigo mi recorrido debajo de mi antifaz oyendo y observando al lado de mi Cristo de la buena muerte y la Santísima Virgen de los Dolores y tanto es el cariño y el amor que siento que no me puedo aguantar el cantarle, éste, mi mejor pensamiento.

 

 

Me lo dijeron  ayer
las lenguas de doble filo
que no dejan de  pregonar
que se quedaría la mina
sin ver tu blancura  encendida
 

Me lo dijeron, Señora,
pero yo no lo creía,
salí a  buscarte llorando lleno de fe
y atardecía por las calles y rincones
de esta mina tan querida
y las ventanas temblaban
y lloraban celosías
 

Por que este año, Señora,
mi pueblo no te vería
entré  a buscarte a la iglesia
porque no me lo creía
y allí con tu puerta entre abierta
vi  la  hermosura de  tus ojos
y la luz que trasmitías.
 

Estabas resplandeciente
y era un milagro,  tu risa
y era un milagro la noche
con la luna sorprendida
y te vi,  te vi,  señora,
cuando la fe de tus costaleros
por la calles  te  mecían
 

Y era un milagro tu paso
caminando de puntillas
entre un mar de corazones
y un trinar de  Aves  Marias
 

Y era un milagro tu cera
de caridad encendida,
y era un milagro las flores
que rozaban tus mejillas,
con los  pétalos temblando
de amor por su cercanía
 

Y era un milagro el silencio
y la emoción sostenida
con lagrimas en los ojos
y oración estremecida
 

Al verte  allí,   madre   mía,
porque  a  mi  me habían dicho,
señora, que este año no salías

 

 Y siguiendo con lo vivido en esta Hermandad os voy a contar algo que no olvidare jamás. Una noche de Viernes  Santo, cuando todo estaba terminado y todos los hermanos se despedían hasta el año siguiente, escuchamos el llanto de un chiquillo y todos empezamos a preguntar que le pasaba. Era José Juan, y a él solo, abrazándose a su madre con el corazón encogido,  se le escuchaba decir: ¡No me quiero ir a mi casa, me quiero quedar aquí! 

Al año siguiente comprendí los sentimientos de aquel chiquillo, y a pesar de su corta edad,  no dejó de sorprenderme verlo al año siguiente de contraguía, posiblemente, el sueño mas grande que en su día le puede pasar  a cualquier persona adulta.

José Juan, yo este año por mi don de pregonero de corazón, le voy a pedir al Hermano Mayor y capataz  de la Santísima Virgen de los Dolores, que en alguna parte del recorrido que él crea conveniente, te deje hacer una llamada para que tu ¡esa levantá  la dediques a todos los hermanos mineros.

Para contar otra de mis vivencias en esta Hermandad, voy a recordar  directamente a otra niña; quiero empezar por la culpable de que tenga yo este veneno de cofrade metido en mi corazón, la abuela Pepi, para mí Josefa aunque se enfade. Y para que ustedes se hagan una idea de cómo lleva en el sentimiento esta hermandad en sus comienzos, esta mujer fue costalera en esencia, sabiendo hacer ver y transmitir a sus hijos esa luz de pasión que ella sentía por su Hermandad y su Cristo, y que llegó a coincidir de bajo del paso con sus tres hijos y dos de sus sobrinas.

Pero su mayor orgullo estaba por llegar, el nacimiento de su primera nieta,  hermana desde la cuna, que al llegar la Semana Santa, nos emocionó con lo que todos  estábamos esperando para el que la conoce: su nieta vestida de costalera,  presentándose ante nuestro Cristo de la Buena Muerte.

Y desde aquel día, con ese veneno que se mete dentro del cuerpo, ella, constante, cada año, día tras día en los ensayos, no deja de merodear al lado del capataz con sus tablas de medir, deseando de formar parte de la cuadrilla, y recibiendo siempre esa  misma respuesta tan ingrata de que no das la altura. Pero yo desde aquí te digo, no te preocupes  Nedea que tu año llegará, porque el Cristo tiene tu puesto guardado en esa trabajadera que tu tanto anhelas y esperas.

              Desde aquí mi aprecio y mi animo. Un beso.

Y para no quedarme atrás ni olvidarme a lo que vengo, voy a seguir avanzando hacia mi Cristo de la Buena Muerte, mi verso va dedicado.

 

 

Oh, Cristo crucificado de las Animas Benditas,
remedio de nuestros males
y apoyo de nuestras heridas,
sombra que cubrió la tierra,
velo que rasgó la muerte
 

Luna y estrellas brillantes
te acompañen en tu muerte,
dolor y pena del alma
conmigo están para siempre.
 

¡Oh cristo crucificado!
estandarte del creyente,
y con el paso del desfile
yo parecía quedarme ausente.
 
En las puertas de tu templo
que es tarde de viernes santo
en silencio y con amor 
el cristo ya va saliendo.
Jesús en la procesión.
 

Cristo de la buena muerte
por la vía va el dolor
sin manto y con cetro y caña
por nuestras culpas señor.
 

Dulce madre dolorosa
que con tu hijo caminas,
llena nuestro corazón
con tus angustias divinas
 

Delante de ellos, vigilando,
van tus nazarenos y discípulos queridos
lo que nos viene a decir
que todos somos tus hijos.
 

Pueblo de Villanueva del Río y Minas
que de creyente te aprecias,
vibra siempre en la oración
a tu Cristo de la Buena muerte

 

Yo,  de corazón y con todo el respeto, quiero recordar también, a un hermano que sembró de luto mi pueblo y desde este pulpito que habéis tenido el honor de prestarme, me gustaría pedir, con permiso de todos los mineros y al capataz del Cristo en este Viernes Santo, y con el beneplácito de nuestro  Hermano Mayor, poner crespones negros para memorizar el recuerdo de un vecino para que sus costaleros respeten  en su salida  este soneto.

 

 

Con paso racheado va,
va avanzando una cuadrilla
son costaleros mineros
con llamador enlutado,
un clavel se a marchitado
¡Ay! capataz sin martillo
y en su paso, solo brillo,
que desprenden cuatro achones
la mina lleva crespones
por ; ti ; Manolo Cabeza.

 

Después de leer este Soneto, y sí la congoja me deja, al igual que mi garganta se aclara, Carmen Mari quiero dedicar este sentimiento mío y de toda la Audiencia presente y ofrecerlo en recuerdo de tu esposo. A su madre, a sus hermanos, y sobretodo, a sus hijos.

Por ultimo, quiero nombrar a un matrimonio que yo no puedo olvidar por todo lo que hemos compartido juntos, Manuel,  costalero,  y como no junto a su mujer  Ana. Pero pasado el tiempo tubo que abandonar el costal al igual que su mujer y él, ahora en la sombra dirige la hermandad junto a su compadre Ricardo y Hermano Mayor.

En cambio, su mujer Ana, el abandono fue  por culpa de sus dolencias, y el primer  año de penitente  lo paso muy mal al lado del Cristo de la Buena Muerte, al cual perteneció y cargaba sobre sus hombros. Ese Viernes Santo en el recorrido, el Cristo se acordó de ella y le dijo:  no tengas pena mujer de no poderme llevar, que por el tiempo que me has llevado, yo te voy a recompensar y te mandaré  de que tu cuides de mi madre con estas palabras:

  Cuídala Ana, con mucho amor,
el mismo que a ti  te han dado,
que  no le  falte  cariño,
y no  le falten cuidados,
que es la madre más piadosa, 
que  Dios al mundo ha mandado.
 

Estas palabras con vocación a pregón, os anuncian que comienza la Semana Santa. Ojala amigos cristianos,  que todos los días del año sepamos reflexionar en base a esto.

Solo una cosa más, quiero deciros que  todos estos personajes que a través de cuyos ojos  yo  he visto  y  mis oídos  han  escuchado,  y con lo que he querido representar la Semana Santa, existen físicamente en la realidad, no son para nada inventados,  a pesar de que algunos  ya no estén  entre nosotros y que sin embargo todos  conocemos en el pueblo. A gente como Pepi Ferre, a Pedro Lozano,  a Juan Pedro, padre de José Juan, a Nedea, nieta de Pepi , a Manuel y a su mujer Ana,  y a muchos otros que serían  demasiados de nombrar.

Ahora solo queda que cada uno de nuestros corazones, viva en su interior la Semana Santa como ha de vivirse. Ahora solo queda que nuestros corazones vestidos con nuestras túnicas de Hermandad, sean verdaderamente corazones de hermanos  y vivamos mas al ejemplo  de nuestro Cristo, y  no solo hoy, ni mañana , ni pasado, sino durante todo el año.

Y quiero recordar a todos los padres que animen a sus hijos de participar en nuestra Semana Santa, y a los que ya  lo hacen, les dejen terminar su recorrido  hasta la iglesia, porque a ustedes los padres, les queda mucho tiempo para poder  tomar esas copas con los amigos, y de paso hablar   con orgullo de la participación de sus hijos en la Semana Santa de nuestro pueblo.

Espero que mis palabras os hayan servido para adéntranos en la Semana Santa  que hoy os anuncio,  y quiero terminar  este Pregón como he comenzado, diciendo que yo soy un pobre emigrante de  este pueblo, orgulloso de tener muchos amigos sintiéndome muy integrado, y todo lo que os he contado  a ustedes me lo habéis enseñado, por lo  que muy agradecido, quisiera daros las Gracias y, por supuesto, mi más sincero abraz

Gracias   por vuestra atención.

Manuel Blasco, agradece el largo aplauso del público.

El Hermano Mayor entrega placa al Pregonero.

El Hermano Mayor, menciona a todas las personas y entidades que están colaborando con
       la construcción de los nuevos pasos, a quienes les entregó un regalo de agradecimiento.

La agrupación Pro-Monumento a Santa Ángela de la Cruz, entrega una
imagen de la Santa, para su colocación en el paso de Palio.

Don Ángel Fernando, Párroco y Director Espiritual de la Hermandad, bendijo las
          medallas que posteriormente le serían colocadas a los hermanos que la solicitaron.

No cabía un alfiler, el público que allí se dio cita llenó completamente el templo.

El Hermano Mayor imponiendo la medalla de la Hermandad.

También acudieron muy jóvenes para recoger su medalla.

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