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16 noviembre de 2009 |
El Mundo |
Fotos: Ant. Luis Delgado |
FERNANDO CERA CORZOUn hombre con pasión olivarera y micólogo por afición (nov.2009) |
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Mi entrevistado es todo pasión por el olivar y aunque no es de Huelva conoce al detalle todo lo relacionado con este complejo sector de nuestra agricultura. La micología es, además, su gran afición. Son los dos grandes ejes de este interesante encuentro con un hombre que como responsable de la Oficina Comarcal Agraria de La Palma del Condado es, sin duda, un referente a la hora de desgranar cualquier temática relacionada con el olivo. La entrevista tiene como fondo un campo de olivos y se realiza al calor y el olor de las primeras molturaciones de la Sociedad Cooperativa Olivarera Nuestra Señora de la Oliva, de Gribaleón, a punto de cumplir medio siglo de experiencia y prestigio en el sector.
RESPUESTA.- Soy de Villanueva del Río y Minas (Sevilla), pueblo minero pero rodeado de olivos. Con almazara o molino de aceite como tantos pueblos de Andalucía. La familia de mi esposa tenía una bonita explotación de olivos y en la Escuela de Ingeniería Técnica Agrícola Cortijo de Cuarto (Sevilla), donde cursé mis estudios, teníamos varias asignaturas relacionadas con el olivar. Pero fue a partir de 1993, estando destinado en la Agencia de Extensión Agraria de Gibraleón, cuando la Delegación Provincial de Agricultura y Pesca de Huelva me nombró de forma oficiosa responsable o coordinador de la olivicultura onubense. P.- ¿Y eso que supuso que supuso en su visa? ?Que conclusiones fue obteniendo a medida que iba conociendo el sector del olivar? R.- Desde la Oficina de Extensión Agraria de Gibraleón comenzamos a contactar con los olivareros y cooperativas de la provincia, además de con instituciones relacionadas con el cultivo para conocer la situación del olivar. Se detectó que el problema general de la olivicultura de Huelva era la baja rentabilidad de las explotaciones como consecuencia de la baja producción por hectárea, los altos costos de los cultivos y la baja calidad de los aceites obtenidos. P.- Al problema de la baja rentabilidad ¿que soluciones se aportaron? R.- La reestructuración y reconversión del olivar existente y la industria transformadora, es decir, la almazara, para aumentar la producción de aceite por hectárea y obtener aceites de calidad. Otras de las soluciones adoptadas fueron la sustitución del olivar por otros cultivos de mejor coyuntura estructural y económica, como cereales, girasol, cítricos y otros frutales. P.- Bueno, pero ¿en que consistió la estructuración, reconversión del olivar y las almazaras onubenses? R.- En esencia consistió en adoptar un conjunto de prácticas y medidas para mejorar significativamente los índices productivos y comerciales de las explotaciones. Destacando, entre otras, las siguientes acciones: aumento de la densidad de plantación, pasando de 40 olivos por hectárea a 200; la introducción de nuevas variedades como aberquina y picual, pasando de 250 ó 500 kilos de aceite por hectárea y año a 800 hilos en olivar de secano; mejora de los cuidados culturales mediante control de las plagas y enfermedades y realización de una fertilización adecuada, basada análisis foliar. También la introducción de nuevas técnica de manejo del suelo, podas de formación y producción adecuada. Todo ello sin olvidar la transformación y aumento de la superficie de olivar de riego, uniendo a ello la introducción de un sistema de producción ecológica -en algunas explotaciones- y la mecanización de la recolección de las aceitunas para obtener calidad y reducción de costes. Bueno, sin olvidar la modernización de las almazaras, pasando de sistemas de tres fases a sistemas continuos de dos fases e innovación de las bodegas así como la instalación de patios de recepción, lavado, separación, pesaje, etc., de las aceitunas. !Ah¡ y por supuesto, la promoción de los aceites onubenses en todos los ámbitos locales, provinciales, regionales y nacionales. P.- ¿Con que apoyos contó? R.- A lo largo de mi vida profesional he sacado dos conclusiones sobre la adopción de cambios propuestos por parte del sector agrario en general. La primera, que los cambios no se realizan de la noche a la mañana sino de forma progresiva a lo largo de un periodo de tiempo, actuando como acelerador la necesidad sentida de resolución de los problemas. La segunda, que cuando los cambios son de gran repercusión estos no se realizan por incidencia de una sola institución o persona sino por un conjunto de ellas. P.- ¿Satisfecho entonces? R.- Sí, porque los verdaderos protagonistas de la gran transformación o cambio experimentado por la olivicultura onubense no son otros que los olivareros de Huelva y sus correspondientes almazaras, ya que con su gran esfuerzo inversor y de gestión en la reestructuración y reconversión del cultivo del olivar y la modernización de la industria extractora han conseguido que los aceites de Huelva sean conocidos y apreciados por sus calidades y cualidades en los mercados provinciales, nacionales e internacionales. P.- La próxima celebración del cincuentenario de la Sociedad Cooperativa Olivarera de Gibraleón y el inicio de la actual campaña me han movido a esta entrevista. ¿Qué repercusión tuvieron los grandes cambios en el funcionamiento de las almazaras olotenses? R.- La repercusión alcanzada fueron unos resultados inimaginables en los olivareros y en el funcionamiento de la Cooperativa Olivarera de Gibraleón; eso sí, similar a la de otras almazaras de la provincia. Las repercusiones fueron el incremento de la producción total, la obtención de aceites de elevada calidad, el aumento de la producción por hectárea y reducción de costos de producción tanto en el cultivo como en la almazara, la obtención de mayor valor añadido y el adelanto en la recolección y apertura de la almazara. P.- ¿Qué papel desempeña la Cooperativa Olivarera de Gibraleón en el conjunto de las demás de la provincia? R.- La almazara de Gibraleón, conjuntamente con otras almazaras y cooperativas de la provincia, ha sido y es una referencia muy importante para los olivareros y demás cooperativas de Huelva. En las instalaciones y explotaciones de su ámbito se han efectuado multitud de cursos, visitas colectivas, ensayos, demostraciones y actividades que han contribuido de forma decisiva en el desarrollo de la olivicultura onubense. P.- ¿Cómo cataloga los aceites de Gibraleón? R.- Antes de contestar quisiera efectuar una aclaración general: la producción de aceite en la provincia es testimonial o muy pequeña si la comparamos con otras provincias andaluzas, pero en cuanto a la calidad, podemos afirmar con toda rotundidad que la calidad de los aceites obtenidos por las almazaras y cooperativas onubenses están a la cabeza de las producidas en Andalucía, consiguiendo premios y distinciones en los más prestigiosos certámenes tanto nacionales como internacionales. En el caso concreto de Gibraleón se plasma en la consecución de dos premios nacionales en los años 2000 y 2002 en la modalidad de aceites Virgen Extra Frutado, Verde Dulce y un accésit o 2º premio en la modalidad de Frutados Maduros.
P.- ¿A que atribuye entonces los premios alcanzados por los aceites de
Gibraleón? R.- Ante un hecho de esta importancia no podemos atribuir la responsabilidad sólo a una circunstancia o persona, sino a un conjunto de las misas. Desde mi punto de vista creo que todo el mundo aportó su granito de arena. Me va a permitir que cite, en la Administración, A la Delegación Provincial de Agricultura, el Laboratorio Agroalimentario de Córdoba, la Oficina de Extensión Agraria de Gribaleón, mediante el análisis previo y catas correspondientes e informando de las posibilidades de estos aceites a la cooperativa. Bueno, a continuación los trabajadores de la cooperativa, gerente, técnicos, administrativos y molineros por el esmero en la gestión y elaboración de aceites. Sin olvidar, por supuesto, a los órganos rectores de la Cooperativa, presidentes y juntas rectoras por el establecimiento de normas para obtención de calidad así como tomar la decisión de presentar algunos aceites al concurso, además de los olivareros, que con sus aceitunas de extraordinaria calidad contribuyeron a llenar los depósitos premiados. En definitiva a hacer las cosas muy bien. P.- ¿Está suficientemente dimensionada la cooperativa o estima necesaria una futura ampliación? R.- El sector agrario y, por tanto, la industria transformadora, debe ser un sector dinámico en constante evolución. Pero hay que tener presente que los cambios, innovaciones o ampliaciones llevan consigo grander inversiones. Las inversiones deben responder a necesidades reales y ser estudiadas y analizadas en profundidad. Actualmente, las tres líneas de extracción con una capacidad de molturación de 450.000 kilos en 24 horas son suficientes para una cosecha punta de 300.000 kilos al día. Por tanto, está bien dimensionada en cuanto a capacidad de molturación y almacenaje de aceites se refiere. No obstante, a medio plazo, en tres o cinco años, cuando las nuevas plantaciones de olivar alcancen el estado adulto y aumente sensiblemente la producción total y punta, podrían ser necesarias ciertas ampliaciones, tanto en la capacidad de molturación como depósitos y utillajes. P.- La campaña, en Gibraleón, ya está en marcha, pero me gustaría conocer como se encuentra en estos momentos el mercado del aceite de oliva en la provincia. R.- La situación económica afectará a todos los sectores productivos. Por tanto, todos los mercados se ha visto afectado en mayor o menor grado. El sector del aceite de oliva provincial no es distinto al nacional e internacional, con una bajada significativa de precios durante todo el año y una recuperación notoria en septiembre. Esta recuperación puede ser atribuible a la retirada de aceite mediante almacenamiento privado y a las exportaciones. Si a esta recuperación le unimos que las existencias para el enlace con la próxima compaña son moderadas, nos hace mirar con cierto optimismo la próxima campaña 2009/10. P.- ¿Podría valorar la influencia de la cooperativa al cumplir próximamente su medio siglo de vida en la economía de Gribaleón? R.- Una cooperativa con una masa social de 600 familias de olivareros y cultivadores de campiña, son seis puestos trabajo directos, más seis en campaña, con una superficie en torno a 3.000 hectáreas de olivar, con una producción de 1.700.000 kilos de aceite, y con 5 millones de kilos de grano -cereales y girasol-, tiene una influencia económica y social muy importante sobre la población, aportando un elevado grado de estabilidad, tan necesario en las economías actualmente. P.- Como amante del campo se conoce su afición por las setas. ?Que representa esto para usted? R.- Me gusta estudiar y recolectar todos los productos salvajes que nos brinda la naturaleza, como zarzamora, tagarninas, espárragos, caracoles, tomillo, berros... Pero he de reconocer que tengo verdadera pasión por las setas y los hongos. En octubre cojo el canasto y no cuelgo hasta abril. P.- ¿Que zonas de la provincia considera más destacada para este mundo? ¿Que especies son para usted más codiciada? R.- En Huelva, desde los pinares de la Costa, con los níscalos o rebollones, pasando por el Andévalo, con los gurumelos, las turmas y los faisanes de jara, hasta llegar a la zona más favorecida por la naturaleza para este mundo como es la Sierra, con las tanas, tentullos, seta de chopo y la carbonera. Todas estas especies hacen que la provincia sea un paraíso para la micología por la diversidad, cantidad y calidad de sus especies. P.- ¿Que futuro augura al sector como elemento dinamizador de la economía rural? R.- El sector micológico, una vez ordenado y regulado su aprovechamiento, tiene un prometedor futuro para ciertas zonas de la provincia, pudiendo suponer un recurso ambiental, turístico y económico importante, sobre todo para las comarcas de la Sierra y el Andévalo. P.- Que tiene de bueno y malo el campo para usted? R.- Desde el punto de vista bucólico, el campo, la naturaleza, el ganado, la flora y fauna silvestre lo son casi todo para mi. Pero como medio de vida de tantos agricultores y ganaderos, reconozco lo difícil y aleatorio que resulta para estas familias continuar con la actividad agraria. Las ayudas de la Política Agrias Común (PAC) palian en parte estas incertidumbres, aportando un grado de estabilidad importante en sus economías. Se me viene a la memoria la frase que pronunciaba un querido amigo ganadero y que recoge la filosofía y el humor o evasión de muchos agricultores y ganaderos: "Si el campo, con lo bonito que es, además dejara dinero, ya sería..." P.- ¿Algún deseo frustrado? R.- Muchos, pero más que deseos frustrados, asignaturas pendientes. Durante estos años y en todas las acciones promovidas con los olivareros, almazaras y cooperativas, he tratado de crear un ambiente de unidad y compañerismo, tanto en las soluciones técnicas como ende promoción de aceites en los mercados nacionales y provinciales. Pienso que una vez alcanzados los altos niveles técnicos por las explotaciones olivareras, así como la elevada calidad y variedad de los aceites obtenidos, ha llegado el momento de que las almazaras onubenses constituyan una comercializadora provincial. Otro deseo es la creación de una sala de cata de aceites, gestionada por el sector, y, por supuesto, lograr estabilidad y continuidad en la producción de aceite ecológico. P.- Un lado positivo de la vida... R.- La vida puede tener muchos aspectos positivos, pero me haría esta reflexión: Aunque todos los días tienen su ocaso, también tienen su amanecer y éste siempre debemos llenarlo de ilusiones y proyectos que seguro merece la pena intentar conseguir. |
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