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Mis recuerdos de La Mina

Las poesías del valenciano

los recuerdos me han avivado
los veo como un mecano
que aún no ha sido montado.

 

Intentaré ese mecano montar
con las piezas que tengo,
aunque mucho tendré que pensar
no me acordaré de todo, lo prevengo.
 
Hace cincuenta años
que del pueblo salí.
que son de la vida peldaños
los mismos que con el tiempo subí.
 
Manuela “La Tejera”
me trajo a la vida,
como madre: ¡ de primera !
como mujer: ¡ muy sufrida !
 
Me mudé al barrio de “Las Cuevas”
desde el barrio de “El Molino”
hicimos una casa nueva
sita a mitad de camino.

 

Cerca del molino había un tejar
de tejas y ladrillos
a pocos metros, un arenal
donde jugábamos los chiquillos.

 

La nueva casa se empina
según vienes de pozo “Seis”
la que hace esquina,
número ciento setenta y seis

 

Esta era la Barriada “Capitán Cortés”
que hay buenos amigos
y donde quieras que estés
te tratan como amigos.

 

Ahora se llama Blas Infante
su imagen ha cambiado
el cambio es importante
está muy bien logrado.

 

Vecinos y amigos recuerdo
como en una nube,
de lo que si me acuerdo
es que con ello estuve.

 

Francisco Ríos, La sevillana
Timoteo, Antonio el de la Vecina,
Adelaida: La gitana
y más que mi memoria no atina.

 

Hay una chimenea muy alta
en el complejo minero
del suelo parece que salta
su silueta, para rascar el cielo.
 
Hay una cabria gigante
en el pozo número cinco,
mineros bajan al instante
del fondo suben en un brinco.

 

Se divisa un hangar
dentro de ese complejo,
las máquinas hay que limpiar
que reluzcan como un espejo.

 

Maquinista, la cara manchada
el trapo en la mano,
sucio no deja nada,
¿Quién? El valenciano.

 

Las manos grasientas
se limpiaban con “desperdicio”
para cuidar las herramientas,
hacían bien su oficio.

 

Otro maquinista
Reina de apellido
parece un alpinista
en el estribo subido.

 

Junto con Reina: mi padre
su compañero “Monea”
no hay quien les ladre
cuando la maquina se menea.

 

El guardagujas, otro compañero
gordito, como canto rodao,
trabaja con esmero
con cariño llamado “El Cholao” .

 

Había una fábrica de Briquetas
que dan muchas calorías,
cuando llegan a sus metas
arden con mucha alegría.

 

El terruso que sobraba
se llevaba a los hogares,
era gratis, no se cobraba,
se hacían bolas singulares.

 

Todo, propiedad de la “Compañía”
había un gran Economato,
como el sueldo era de poca cuantía
salía todo un poco más barato.
 
Una maquinaria un poco rara
mi padre también manejó,
“El Raspa” le llamaban, era para
coger el carbón que al depósito llegó.

 

 Había una manera peculiar
de viajar en los trenes,
“El Kilométrico” familiar,
con él, a los sitios vas y vienes.

 

Un tren a la misma hora pasaba
viajeros llevaba a Sevilla
“El Mina”, y no se demoraba,
volvía pitando; una maravilla.

 

Estaba la escuela de los Maristas,
los hermanos labraban tu destino,
y con carácter humanista,
estaba el hermano don Faustino.

 

De pequeño tuve un antojo,
una pistola de madera,
me la hizo Pepe Hinojos
muy bonita, a su manera.

 

También era Pepe Hinojos
portero del cine de “Arriba”
cuando me guiñaba los ojos
yo, “pa” dentro me iba.
 
De pensar en aquellos tiempos
la cabeza me echa humo
recuerdos me dejaré a cientos
más tarde recordaré uno por uno.

 

 Por hoy no escribo más
mañana será otro día
y para no perder el compás
ahora dejo mi mente vacía.

 

Antonio Reina Moreno 
Junio de 2011